Eros

Al principio la historia fue aire: miradas, sonrisas, suspiros… Luego, las agresivas aguas del río penetraron las ondeantes piernas de la mar. Después, sobrevino el fuego: saliva,  sangre, semen…

Al final, un náufrago lame la poca tierra en la oquedad del inocente ombligo.

Rubén Darío Otálvaro Sepúlveda

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Minificciones. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s